Febrero, un dia malo y otro bueno

“Febrero, un día malo y otro bueno”, dice el refranero popular. Aunque no especialmente diferente a otros meses del año, este Febrero, ha sido, sin duda, un mes pleno de contradicciones para los luchamos por el respeto para todos los animales, sin distinción de especie.

Como cada año, el fin de la temporada de caza marcó el comienzo del ritual de martirio y muerte de unos 50.000 galgos y podencos. Y el mes cerró con la noticia del desmantelamiento de la repulsiva organización de peleas de perros en Canarias, cuyas redes se extendían por varias comunidades, donde la policía nacional realizó múltiples arrestos, incluidos un policía local y un veterinario. Lamentablemente, sabemos que esta no es una práctica anecdótica y que sus ramificaciones criminales están muy extendidas en nuestro país y el mundo entero, pero también estamos siendo testigos de cómo los poderes del estado se van sumando poco a poco a una sociedad que cada día es más consciente del maltrato animal y que comienza a rechazarlo en todas sus formas.

galgos

Febrero, el mes del miedo para los galgos

Pero más allá de actuaciones puntuales o algunos parches legislativos, la situación de indefensión de los animales es tan grave que reclama cambios legales reales y de gran alcance. Bien conocida es la vinculación entre maltrato animal, violencia interpersonal y delitos varios (armas ilegales, robos, drogas, destrucción de la propiedad, etc.), llevando incluso a que el FBI lo haya equipararlo recientemente con crímenes violentos como el homicidio. En el ámbito familiar, la violencia hacia un animal es muchas veces señal o estímulo a otras formas de violencia o maltrato físico o psicológico. ¿Cuántas mujeres maltratadas pensarán dos veces antes de abandonar al maltratador por miedo a represalias contra sus animales? ¿Cuántos niños y adolescentes que ejercen el bullying sobre sus compañeros habrán sido testigos de maltrato animal o se habrán iniciado en sus prácticas abusivas con animales domésticos?

Pero Febrero también nos ha dejado días buenos. Aunque tímidamente, los legisladores comienza a responder a la presión social, de las redes sociales y de los medios de comunicación, o mejor dicho, de los posibles votantes. Nadie se sorprenderá que a medida que se acerquen nuevas elecciones, los partidos políticos, algunos por mero oportunismo, recojan esta bandera, pero por el momento vale la pena destacar algunos ejemplos de hacia dónde se encaminan estos cambios que demandamos.

La semana pasada, la fiscalía de Huelva se opuso al sobreseimiento de la causa abierta a raíz de la investigación del Seprona (“Ears”) en la que están implicados cazadores y veterinarios por la mutilación de rabos y orejas en perros de caza, en violación la Ley de Protección Animal de Andalucía, por lo que tendrán que responder ante el tribunal. También la Junta de Andalucía ha iniciado el procedimiento sancionador y ha solicitado el cierre total o parcial del zoo de Castellar de la Frontera (Cádiz) cuyo propietario vende como refugio de animales salvajes decomisados mientras ofrece a sus visitantes la posibilidad de tocarlos y fotografiarse con ellos, infringiendo así el decreto que regula la tenencia de animales potencialmente peligrosos de la Comunidad de Andalucía.
Gracias a la creciente sensibilización de jueces y tribunales sobre la tremenda realidad que sufren los animales, comienzan ya a dictarse sentencias ejemplares para el ingreso en prisión de sus autores. Por ejemplo, el Juzgado de lo Penal número 1 de Pontevedra ha condenado al exdueño del perro Life a siete meses y 14 días de prisión por maltrato animal, inhabilitándolo para ejercer cualquier profesión, oficio o comercio con animales por un año y 11 meses, y a abonar €1.468 en concepto de responsabilidad civil por gastos veterinarios. Esta sentencia es mínima si consideramos lo que este individuo se merece, pero abre la puerta a que eventualmente las penas y castigos sean más proporcionales al sufrimiento causado a un animal.

También fue desestimado este mes el recurso presentado por la Fundación del Toro de Lidia por la declaración del Ayuntamiento de Orihuela contra los espectáculos taurinos. Es muy significativo que el Juzgado de lo Contencioso número 1 de Elx haya sentenciado que los festejos taurinos no son una creación o producción artística digna de protección constitucional. Y además deja claro que, a pesar de que la tauromaquia sea un bien del patrimonio cultural en el ámbito estatal, “no procede exigir un deber de conservación de una expresión cultural allí donde ésta no existe, no interesa o produce el rechazo de la población”. La tendencia actual es empezar a tener en cuenta el rechazo que produce el maltrato en contra de consideraciones puramente económicas o de “tradiciones”, aunque el trabajo político por hacer es evidentemente gigantesco.

Es penoso que la PNL aprobada estos días por el Congreso con gran repercusión mediática excluya a los animales no domésticos de ser considerados seres sintientes, sensibles al dolor y al sufrimiento, y en la práctica solo prohíbe que sean embargados o heredados como meros bienes. Esta iniciativa se queda muy corta del objetivo de PACMA: el respeto a todos los animales, incluidos animales no humanos, que es la base ética de la convivencia a la que aspiramos.

silvia Barquero

Partido Animalsita PACMA

Pero el refranero también dice que “si no lloviere en febrero, ni buen prado, ni buen centeno”. A pesar de las contradicciones de este mes de Febrero, que se supone es el mes del amor y los casos que permanentemente parecen demostrar lo contrario, motivos tenemos para ser más optimistas cada día. Y mientras los legisladores reaccionan, PACMA continúa denunciando y planteando reformas integrales, profundas y a todos los niveles. No nos olvidamos nunca que Somos Su Voz y que esa es nuestra razón de ser como partido político.

Escrito por Raquel Iglesias

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